Me he dedicado a encontrar las razones por las que nos consideramos viejos. Hace unos 10 años, haciendo zapping, aburrido, frente al televisor, me alegré porque transmitían The Matrix, que no la había vuelto a ver desde su estreno en el cine. Pero una pesadumbre me embargó cuando vi que el canal era TCM. Sí, el de los clásicos.
¿The Matrix era un clásico en el 2007? Ya sabía que la película de finales de los 90 pasaría a la historia por lo original de su historia, la forma de narrar y los inigualables efectos visuales, ¿pero ya era clásica? Parece que sí.
–Estoy viejo –me dije y seguí disfrutando esa obra de arte, resignado.
Pero que unos ejecutivos de un canal de cable decidan que The Matrix es un clásico no me hace viejo, me hace conocedor, experimentado. “Yo la fui a ver el día de su estreno en el cine. Fui uno de los primeros que la vio en este país”, le dije una vez a un sobrino y se quedó pasmado.
Y ahora que hablo de sobrinos. Tengo 6 y el mayor ya tiene 25 años y está casado. ¿Eso me hace viejo? Si es así, ya cuando nació él yo era un viejo. Nuestra diferencia de edad es 16 años. No estoy viejo.
Mi madre, que tiene más de 70, no me parece vieja. Fuera de sus achaques, sigue bella y alocada como la recuerda mi yo niño y mi yo adolescente. Ella echa broma, me manda a pasear, a ir al cine, a la playa, a echarme unas cervezas… que no trabaje tanto, me dice.
No es de esas señoras complicadas que si no se hacen las cosas como ella dice están mal. No es de las quejosas en una fiesta o de las que te mandan a ir a 20 kilómetros por hora cuando manejas. Pero esa es su naturaleza, siempre ha sido así. Y es ahora cuando me doy cuenta.
Entonces, creo que encontré la razón: somos viejos cuando no aceptamos las variables a nuestro alrededor, cuando no nos adaptamos o dejamos que nuestro espíritu se deje llevar por “los problemas” en vez de disfrutar lo poco que va quedando de vida. Hay quienes son viejos y tienen 20 años y otros que por más que pase el tiempo serán eternos jóvenes en cuerpos cansados. Nuestra forma de pensar es la que define todo y nuestra actitud la que lo confirma.
¿Estás de acuerdo conmigo?