Caminé tanto que mis pies estaban rotos, pero no me quejé.
Me ardían las heridas y las palabras que todos me lanzaban, pero allí estaba.
Cumplí mi cometido, vine para morir, por ti y por mi.
No me cansé de sus insultos y salivazos. La vida era así.
Me aferré a creer que existía un cambio.
Me creí el cambio que a todos les hacia falta.
Me negaste el agua, el pan y las vestiduras.
Yo siempre estuve para ti.
De seguro ahora si crees en mis tropiezos y también en cada ranura que dejaste en mi piel mientras me maltrataste en vida.
Me dolían.
Mi propósito era venir y estar salvo, para ustedes.
No me dejaron ser feliz junto a ustedes.
Me sacaron y me maltrataron.
Y me dolía.
Canten conmigo ahora, porque desde aquí y para siempre, estaré vivo.