Debo de tener unos 4 años en esa foto, mi abuela como siempre me consentía, yo siempre fui la luz de sus ojos. Mi vieja me cuenta que desde que nací los primeros brazos que me cargaron fueron los de ella, los mi abuela Irma.
Muchas veces me doy cuenta el daño que el amor puede hacer, en ese momento cuando veo niños súper caprichosos y consentidos con ese “amor súper-protector” que puede llegar a cortar el desarrollo “normal” de un niño. Yo fui criado por ella así, porque mi abuela era machista, le enseñaron que a los varones había que darles un poco más que a las niñas, pero hoy no quiero hablar de las cosas malas, sólo dejar este comentario.
Con esta foto me encontré hace unos días buscando fotos viejas para un proyecto de trabajo, tal vez por ser un pequeñín no podía observar muchas cosas que hoy unos 30 años después veo. Es obvia la humildad en la que vivíamos, pero el cariño de mi Abuela, mi Madre y mi Hermana nunca faltaba.
Hay días en los cuales mi abuela me hace falta, sacando números ahora mismo me doy cuenta que este mes se cumplen 10 años de su partida física, ¡coño que rápido pasa el tiempo!
Supongo que esa foto se hizo en algún invierno frío uruguayo (junio-julio), la ventana cerrada, estoy en una cama con sueter, muchas frazadas cobijan mi cama y mi abuela dándome avena en la cama, aunque pensándolo bien no debe de ser avena, es un tazón de leche caliente con azúcar y pan mojado (mi favorito). Abuela Te Amo y Te Extraño.