"No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos". (Gálatas 6:9)
Cuántas veces hemos oído ese refrán que dice como el título de este post: "Has el bien sin mirar a quien". El apóstol Pablo nos dice a través de su carta a los Gálatas que no debemos cansarnos de hacer el bien; es un mandato de Dios y que a su tiempo cosecharemos los frutos de ese bien causado.
Sabemos que hay veces que hacer ell bien al prójimo puede requerir de mucho esfuerzo, por lo tanto hay que trabajar con mucha voluntad a pesar de las dificultades que se nos presente en el intento de hacer el bien a los demás.
El mismo Jesús nos ordenó a través del evangelio de San Lucas lo siguiente: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, pero a veces nos cuesta amarnos a nosotros mismos, ¿Cómo podemos amar a nuestro prójimo?
Vivimos un sistema egoísta que está preparado para exigir pero no para dar; el escritor Lucas dice en el libro de los Hechos de los Apóstoles en el capítulo 20: “mas bienaventurado es dar que recibir”
Ahora bien, el hecho de ser bienaventurado por dar más que recibir podemos relacionarlo con que no debemos dejar de hacer el bien a nuestros semejantes, es algo que para nosotros debe ser nato en nuestro diario proceder, porque al final siempre recibiremos nuestra recompensa de Dios porque es una promesa de Él.
Dios nos usa para hacer misericordia a los más necesitados, muchas veces empezamos a servir a alguien con amor y compasión pero al tiempo nos cansamos o hasta sentimos que sea una obligación y no por amor.
No debemos cansarnos de hacer el bien porque con el tiempo cosecharemos, no podemos sembrar un campo de maíz y al siguiente día de haberlo sembrado ir a cosecharlo, todos los días se riega, se cuida, y al final obtenemos estupenda cosecha, por lo tanto, no nos cansemos del hacer bien. Bendiciones, bendiciones, bendiciones.