Reciban un día lleno de bendiciones amigos lectores y de antemano gracias por disponer un poco de tiempo para leer este poema.
La vida como un río
La vida el cauce de un río,
yo, el propio río.
Transito por la vida
siempre adelante.
¿Desviarme?
Quizás, puede ser,
en algún momento
sin retorno.
El cauce
indica el camino
y yo
me dejo llevar.
Muchas piedras
pueden obstar;
montañas de piedra,
formaciones rocosas
con ellas puedo impactar.
Subir y bajar,
el sendero
dice por donde seguir.
Algunas veces fuerte estaré
otras no tanto,
y débil como riachuelo pudiera quedar.
Esclavo del regazo soy.
Si no aprendo la lección
no obtengo la manumisión.
Foto de Mário Silva en Unplash