Saludos comunidad
Hoy quiero contarles una experiencia reciente...
Hace unos días, tuve el privilegio de compartir con una niña, se llama Sophia y es un amor. Tiene dos añitos, es pequeña en edad pero grande en inteligencia.
A Sophi le encanta colorear, así que esa fue la primera invitación que recibí de su parte. Por supuesto que acepté, ella estaba emocionada. Cuando me acercó sus libros de colorear me percaté de que ya no tenía más dibujos que colorear, no había espacio, ya los había coloreado todos y para el momento era imposible conseguirle uno nuevo.
Sophi se desanimó un poco pero luego se le ocurrió una idea. Salió corriendo a buscar un cuaderno en blanco y sin saberlo abrió un mundo de posibilidades.
¿Me puedes hacer un superheroe?
Me entregó una lápiz y me pidió que le hiciera un dibujo. Me sorprendí mucho y honestamente no sabía muy bien qué hacer porque para mí dibujar nunca ha sido mi fuerte, pero era una niña entusiasmada que quería un dibujo, no podía decirle que no, tenía que hacer lo mejor que pudiera.
Así que empecé a lanzar trazos para acá y para allá, hasta terminar el primer dibujo (ella miraba cada trazo con intriga). No fue el más artístico, ni el más bonito, ni el más estético, de hecho quería borrarlo y hacerlo de nuevo, pero ese dibujo la hizo sonreír y eso bastó para mí.
¡Me gusta! (Dijo Sophi al verlo).
Ahora quiero un superheroe que vuele muy alto.
Con esa risa ilusionada me hizo saber que realmente disfrutaba verme dibujar y que aquello que para mí era un muy mal dibujo, para ella era algo muy divertido. Entonces me animé y seguimos creando personajes, casi todos fueron idea suya.
Ahora un autobús con pasajeros felices.
Sophi es muy creativa y cada vez que terminaba un dibujo me pedía que le hiciera otro, su imaginación volaba y la mía también gracias a ella. Realmente fue una bonita experiencia, me sentí muy bien todo ese rato y les juro que hasta olvidé que dibujar no es lo mío.
He aquí nuestra obra de arte
Es cierto que muchas veces aprendemos más de un niño que de un adulto. Yo ese día recordé lo divertida que era la espontaneidad y la posibilidad de crear e imaginar sin limites y sin prejuicios, dejando un poco de lado la formalidad de ser adulto y pensando menos para hacer más.
Es algo básico pero también muy fácil de olvidar.
Ustedes por favor no olviden ser niños de vez en cuando.
Eso es todo lo que quería contarles
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Gracias por leerme. Saludos.