Nuestra visión del mundo
Todos vemos las cosas de distinta manera, somos mundos diferentes, universos totalmente distintos, pues hemos vivido una vida diferente, hemos tenido familias y experiencias distintas. Por eso, antes de juzgar, date la oportunidad de ponerte en los zapatos del otro y tratar de ver el mundo a través de sus ojos.
Pero además de eso, también aprende a hacerlo contigo. A veces nuestros ojos se ven influenciados por nuestras propias vivencias o percepciones que hemos ido construyendo con el tiempo y no siempre son las más correctas o confiables, a veces nuestros propios ojos nos muestran un panorama distinto al que es y también, muchas veces nosotros mismos lo sabemos pero no queremos salir de ahí.
Date la oportunidad de ver todo lo que sucede alrededor de ti de forma distinta, pregúntate si estás juzgando las cosas objetiva o sentimentalmente, ¿te sirve esa visión que tienes del mundo? Si eres pesimista, trata un día de ver con ojos positivos el mundo, de sacarle lo mejor a todo. Si eres desconfiado, regálale un voto de confianza al mundo por un día. ¡Ve el mundo distinto!
Aprender a soltar y el aprender a mantener.
Debemos aprender a diferenciar entre lo que debemos sostener a toda costa y lo que es necesario dejar ir, aunque no queramos. Es un balance, no podemos retener todo, ni tampoco podemos dejar ir todo como si nada, hay cosas que valen la pena la lucha y que merecen todo nuestro esfuerzo porque sobrevivan, pero hay otras que por más que deseemos retener o nos hacen daño, o no nos hacen bien o simplemente no son para nosotros y debemos dejarlos ir.
Ninguna de las dos es fácil, ambas cuestan, pero lo importante es que seamos inteligentes para saber qué decisión tomar: dejar ir o luchar.
Ve, Arriesgate, Intentalo.
A todos nos causa miedo el fallar o equivocarnos, es normal, pues uno apuesta todo a algo, a un proyecto, a una persona, a una respuesta en el examen, a un trabajo, etc... Y el equivocarnos significa perder y tener que volver a empezar. Pero... ese solamente es un lado de la moneda, el otro lado, es que el fallar es una oportunidad de mejorar la receta, es una manera de cambiar nuestra visión, un nuevo comienzo, y posiblemente, un mejor resultado.
Así que deja el miedo atrás, no dejes que te paralice. Sigue tu camino, solamente deja que el miedo te ayude a prevenir, déjalo que sea tu escudo, tu primer filtro, el miedo nos ayuda a ser precavidos, Pero no lo dejes que vaya más allá, no permitas que te controle.