Hoy desperté mirando el rostro hinchado de dos personas sobre una cama. El sonido de mi estómago hambriento me trajo de vuelta al mundo terrenal, mis uñas se quedaron en el mundo onírico, gastando su filo con frutos extraños del jardín de Morfeo.
Hoy desperté mirando el rostro hinchado de dos personas sobre una cama. El sonido de mi estómago hambriento me trajo de vuelta al mundo terrenal, mis uñas se quedaron en el mundo onírico, gastando su filo con frutos extraños del jardín de Morfeo.