Hoy persigo mi cola, cómo un gato, dibujo círculos sobre el suelo, andando en cuatro patas y esperando a que la empresa para la que trabajo me de sustento a cambio de ser mono ante una clientela bien colocada que se aleja de la realidad socio-económica que vivimos fuera de esa burbuja de bienestar.
Pero no es tan malo, de vez en cuando, me dan sobre de bono extra o pavo a la plancha.
Así mis días conociendo la vida, la vida del estudiante pseudo adulto mexicano. Nadie cree en ti, la policía te violenta, eres parte del sector más desprotegido y mal visto por la sociedad tercermundista nacional.