Diréis que porqué os hablo de las cicatrices.
Después de una intervención quirúrgica , tratamos la cicatriz las dos primeras semanas , para curarla, le ponemos iodo, la tapamos , la limpiamos, pero después de que ya está cerrada y curada ya no la hacemos mucho caso.
No nos atrevemos a mirarla, a tocarla por si se vuelve a abrir.
No os podéis imaginar la importancia que tiene el tocarla, pero tocarla y frotarla y moverla en todas las direcciones, e hidratarla muy pero que muy bien.
No os podéis imaginar , la cantidad de cicatrices que vemos duras, duras, pegadas, superpegadas.
Insisto mucho en esto porque la importancia, no sólo es estética.
La cicatriz es por donde se empieza en el tratamiento. Es una parte de la piel virgen, muy sensible al tacto y que debemos tocar para que esa sensibilidad baje y que la notemos cómo el resto de la piel. Al principio duele, pero ese dolor bajará a medida que la toquemos y frotemos.
También hay que masajearla muy bien , sin miedo, para despegarla de las capas de la piel inferiores. Si se pega, nos dolerá más y nos limitará el movimiento. A parte que la cicatriz será más fea.
Se puede realizar con crema hidratante, aceite de almendra , rosa mosqueta o la nivea de la lata azul. En farmacia hay cremas y parches especiales para cicatrices,
También protección total con el sol el primer año.