Hola... quiero compartir con ustedes una historia que suele ser contada como un chiste pero que tene un profundo contenido, me la dijo mi abuelo cuando yo aun era un niño... hoy la comparto con todos ustedes, quitandole el lenguaje "florido" con la que mi abuelo la solia narrar... :-)
https://ipfs.busy.org/ipfs/QmXF71crkUGEx1rfFNg2tzMHbmSXhxHxA53DTgRrCRzJawFuente:Tradición oral
Había una vez, una pequeña anciana que vivía sola en su casa en las cercanías de un pueblo. Este pueblo de pocos habitantes se erguía al pie de una cordillera, sin embargo, la casa de la dulce anciana fue edificada de tal manera que siempre estaba a la sombra de una gran montaña, así que los días eran igual de fríos que las noches, pues ningún rayo de sol llegaba a iluminar su morada. La octogenaria, pasaba los días cubierta con abrigos y al dormir usaba muchas mantas, pues el frio era insoportable.
Así era la vida de aquella mujer, que aparte de aquel dilema nunca dejo de ser una mujer devota, no faltaba a la casa de oración ningún día, siempre estaba dispuesta a ayudar y colaborar como buena samaritana, pues era lo que había leído en la biblia, de la cual era capaz de recitar con puntos y comas cualquiera de sus pasajes.
Cierto día, cansada de tener frio, decidió orar para mover la montaña, pues recordó aquello de que la fe mueve montañas, y ella no iba a soportar más días de frio. Así que se dispuso a orar, 40 días y 40 noches, encerrada en su casa, no probó bocado en ese tiempo, leyó y canto pasajes de la Biblia, pensando que así mas demostraría su fe a Dios. Al amanecer de día 41 procedió a abrir la puerta de su humilde hogar y se consiguió con la gran sorpresa de que la montaña seguía allí…
La vieja murmuro con una mueca de desagrado
-Yo sabía que no te ibas a mover-La moraleja se resume en Marcos 11:23 “En verdad os digo que cualquiera que diga a este monte: -Quítate y arrójate al mar-, y no dude en su corazón, sino crea que lo que dice va a suceder, le será concedido”.
Si hay duda en tu corazón de que los milagros existen, jamás veras suceder alguno, si hay duda en tu corazón, por mas oraciones que hagas, buenas acciones que hagas, textos sagrados que leas, días al servicio de Dios invertidos, jamás sentirás la presencia de él, ni veras sus obras.