Ella no se permite fallar
Con la mirada perdida, sin ánimos de buscarla y sin ganas de encontrarla. Como quien pierde algo que necesita pero que no va a extrañar. Allí está ella de nuevo esperando y no esperando por él, o ni siquiera por él, sino por sus promesas, ¿podrá de verdad cumplirlas? Ella se niega a creer que se equivocó esta vez, le dolería en la egolatría y el narcisismo pensar por un momento que no tenía razón, porque ella siempre la tenía. Ella no podía decaer, no se lo permitía, a los ojos de los demás las cosas siempre salían como ella quería, las cosas se hacían como ella decía.