El infierno al que conduce la superpoblación:
¿Hacia dónde se dirige la raza humana?

"Cuando todas las provincias del mundo esten tan repletas de habitantes que no puedan vivir donde están ni trasladarse a otro sitio, el mundo se purgará a si mismo" Nicolás Maquiavelo.
Imaginemos por un momento una colonia de algas de superficie que vive en la pequeña laguna de un bosque, beneficiandose de los recursos en el equilibrio de su entorno. Paulatinamente, estas algas empiezan a reproducirse sin control y con tal velocidad que, al poco tiempo, cubren toda la superficie de la laguna, obstaculizando así el paso de los rayos del sol e impidiendo el crecimiento de los nutrientes. Tras agotar los recursos del entorno, las algas mueren aglomerandose unas sobre otras y luego desaparecen sin dejar rastro. Parece ser una imagen que puede resultar aterradora ¿No es así?. Ahora bien, ¿Qué pensarían si se les explicará que, adaptandolo al debido contexto, un destino similar es el que nos aguarda a la especie humana y que, además de eso, lo que se avecina sucederá más rápido de lo que ninguno de nosotros se imagina?
Y si, es ese el camino por el que hoy conduce la raza humana. Un camino terrorífico, alarmante, escalofriante y lo peor de todo lo anterior es que el vehículo parece no tener frenos. El aumento de la temperatura global del planeta, la demanda cada vez mas alta de agua potable, la disminución de la capa de ozono, la concentración de CO2, el aumento del nivel de los mares, la deforestación, entre otros, completan una lista de indicadores negativos que en este momento se estan acelerando a un ritmo aterrador. Paralelamente, y no por casualidad, la población de la tierra ha alcanzado los ocho mil millones de personas. En este sentido, es necesario considerar que se necesitaron miles de años para que la población mundial llegará a los mil millones de habitantes, es decir, desde los inicios de la humamidad hasta el siglo XIX. Después, sólo le llevó a la población de la tierra alcanzar los dos mil millones sorprendentemente en cien años, concretamente en 1920. Luego de ello, transcurrieron cincuenta años para volver a doblarla, llegando a los cuatro mil millones. En un día como hoy, la raza humana añade al planeta otro cuarto de millón de personas.
A partir de ello, podemos decir sin temor a equivocarnos que todas las líneas de los indicadores negativos aumentan en proporción a un único valor sobre el cual nadie se atreve a discutir, el cual desaparece de los principales círculos de debates importantes en la esfera política y científica: La población mundial. Los daños infligidos a la naturaleza se incrementan vertiginosamente, de modo que este problema nos lleva directamente a una catástrofe a nivel global, a un cataclismo. De no hacer nada al respecto, aproximadamente en cien años estaremos presenciando la extinción de nuestra especie. No se trata de una cuestión meramente especulativa o paranoica, sino de aquello que nos refleja la matemática a través de la progresión geométrica. Así lo pronosticaba el prominente matemático y demógrafo inglés Thomas Robert Malthus al indicar que "el poder de la población es tan superior al poder de la tierra para producir subsistencia, que la muerte prematura de un modo u otro visitar a la raza humana".
De ese modo, Malthus argumentaba que factores como las epidemias, desastres naturales y guerras son mecanismos de la naturaleza para regular la grave circunstancia de la superpoblación. Algunos historiadores indican que una prueba de tal argumento lo representa la propagación de la peste negra en el siglo XIV, epidemia que asoló a Europa de un modo terrorífico y que disminuyó un tercio de la población total de aquel entonces. Lo que siguió a ello fue una época de bonanza económica que produjo una de las etapas históricas mas memorables: El Renacimiento. "El camino al paraíso pasa por el infierno".

El colapso global como producto de la superpoblación es inminente. Este evento catastrófico llevará ineludiblemente a una degradación del hombre. La lucha por los cada vez más menguados recursos develará de una manera mucho mas masiva el monstruo que habita en el interior del ser humano, la representación mas clara de un infierno en la tierra y en se sentido no se trata solo de la extinción de nuestra raza sino también de una cuestión que afectará el alma misma del hombre. Sin control, la humanidad se comporta como una plaga, como un cáncer. Los indicadores de la catástrofe global a la que nos enfrentamos no son la enfermedad, solo son los síntomas. La verdadera enfermedad es la superpoblación. ¿Que debemos hacer al respecto? Es imprescindible abordar este problema de frente pues debemos reconocer lo que nos aguarda de no hacer nada.
Fuente de imagen sobre el calentamiento global
Fuente de la imagen sobre la peste negra