La luna es un espejo
donde se miran nuestros deseos.
Cae como un ángel de heladas alas
hasta nuestras manos.
Es la hora
en que parten las estrellas
cargadas en un tranvía que rueda
el mar se dobla como un niño dormido.
Trae antiguos rumores sumergidos
deletrea a mis pies su fina caligrafía
de vientos mareas desguarnecidas.
He aquí la edad de esa piel
tiene el rubor de un beso
unos labios entreabiertos
se despeñan desde mis ojos trasnochados.
En la hora
tendida como un mapa
ella me pierde.
-Luis Emilio Romero