En el Proyecto Cervantes hemos tenido siempre claro que nuestra labor iba a ser complejamente extensa y no por ello hemos cejado en nuestros intentos de acometer el difícil propósito que nos fijamos en un principio: ayudar a la comunidad hispanohablante.
En el transcurso hacia nuestro objetivo ha habido, tal y como las hay en la obra culmen de nuestro universal Miguel de Cervantes Saavedra, cantidad de variopintas situaciones: cada uno podrá formar sus propias analogías a este respecto.
A ratos nos han embargado momentos de desazón; también nos hemos visto inmersos en situaciones inverosímiles y hasta ha habido tiempo de lamerse alguna que otra herida pero no hemos cejado en un año y cuatro meses en nuestro designio y no vamos a hacerlo ahora que parece que soplan vientos más favorables para todos/as.
Afortunadamente no todo ha sido malo.
¿Sabéis cuál ha sido uno de los mayores alicientes para todos/as los que conformamos el Proyecto Cervantes?
La respuesta está frente a vuestros espejos; frente a vuestro reflejo sonriendo; frente a vuestra mayor prosperidad e ilusión.
¿Y sabéis cuál ha sido nuestro combustible para llevar a cabo todo esto?
Vuestras palabras de agradecimiento.
Palabras que podéis haber pensado que caían en el olvido pero que en gran medida vais a ver ahora aquí rememoradas.
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Como podrán observar nos hacemos eco de muchas de sus buenas palabras hacia nosotros y que, afortunadamente, son inmensamente mayor cantidad que las palabras malas.
Por ello, queremos nosotros también agradecerles a todos/as ustedes su confianza y su apoyo incondicional.
En nombre de todo el equipo del Proyecto Cervantes: