Aquí, dándomelas de poeta
sin saber escribir,
y sin saber de letras.
Ya a mis ochenta y tantos años
no voy a estar en esas:
de agarrar un lápiz
de sentarme a la mesa
y trazar en un papel
cuanta tontería pasa por mi cabeza.
¿Que si yo soy analfabeta?
por favor, no digas pendejadas
que más lo es aquel,
que aun siendo culto,
permite que su criterio se lo lleve
una mediocre ola perturbada.
Con mi experiencia de vida
puedo decir con certeza:
que no hay diplomas, ni medallas,
ni botones de oro
o corona de laureles sobre mi cabeza,
que acrediten y reafirmen
mi extensa sabiduría;
pero a la cuerda de engreídos
les advierto, no se engañen,
que por mas viejo que parezca
mi astucia resaltaría.
Solo son testigos de ella,
aquellos hilos de plata
que adornan mi inteligencia,
y que con el pasar del tiempo
aumenta mi juicio, saber y prudencia...
¿Que si yo soy analfabeta?
por favor, no digas pendejadas
mi escuela: la vida diaria,
mi templo: mi alma limpia,
mi historia: mi semblanza,
mi razón: mis ochenta y tantos...
currículo suficiente
que sustenta mi intelecto.
Image Source: chrishibbard.wordpress.com
