Feliz día amigos de esta red, espero aceptes mi invitación del día de hoy. El tema que quiero tratar, tiene que ver con la musa, la escritura y la dificultad que tienes cuando estás inspirado escribiendo y te interrumpen
constantemente.
¿Te ocurre?
Esto no es mayor problema para quien solo parafrasea algún post de otra persona porque allí el esfuerzo cognitivo es menor, simplemente dar la vuelta a las ideas, cambiar palabras por sinónimos y ya.
¿Te ha pasado que lees una publicación y se parece tanto a ti, tiene tu misma intención y hasta alguna de tus propuestas pero está escrito con otro estilo? Suele ocurrir, no te sientas mal por eso, quiere decir que tu texto ha sido motivador o la otra persona siente que has dejado ideas sueltas, donde él puede dar su punto de vista y complementar, eso es válido.
Ahora bien, cuando se está produciendo desde cero, se requiere hilvanar ideas, asumir compromisos sobre las consecuencias de lo escrito, estar atento a las normas, sin perder de vista la intención de tu texto. Es un trabajo. Pero ocurre que justo cuando estás más inspirado escribiendo, te tocan la puerta, te suena el teléfono, te llaman a resolver algo, y por supuesto que tienes que interrumpir lo que estás haciendo, porque debes solucionar, el problema es cuando vuelves a ocuparte de tu texto y la musa se ha ido.
¿Tienes algún requerimiento especial a la hora de escribir?
Conocí hace tiempo a un escritor que para inspirarse se echaba bastante Vick Vaporub en la calva y después se rociaba agua, y bajo ese efecto de frescor sentía que le surgían las ideas y escribía sus cuentos. Todos sabemos que los grandes escritores tienen sus manías y que les funcionan. Algunos escriben desnudos, otros se aíslan y no dejan de hacer su producción, hasta que no terminan así eso implique dejar de comer, llegado el caso; hay quien necesita un objeto en particular o una habitación con ciertas características.
¿Aun en situaciones ideales la inspiración no aparece y otras veces con incomodidades manifiestas escribes y escribes sin que nada te detenga? El ejercicio que les propongo es para esas veces donde la musa se niega a darte su compañía.
Se trata de El Invierno del compositor italiano Antonio Vivaldi. Coloca tus audífonos, oye, disfruta, inspírate y aprovecha de crear esa cortina entre tú y el mundo exterior, sumérgete en la música y usa los movimientos para que tus manos bailen encima del teclado y suéltate, olvídate del mundo circundante y deja que las ideas fluyan.
Te garantizo que el rato de escritura que se provoque bajo esta cascada de sonidos será grato, porque así también la escritura lo es.
¡Buen domingo, amigo steemiano!