El mundo socialista, comunista, debe saber que para “construir un mundo más justo e igualitario” les convenie divorciarse de ésta manada de sátrapas que se alejaron de toda idea de reivindicación, empoderamiento popular, respeto a los derechos humanos, defensa de los trabajadores, protección a los indígenas o aspiraciones de soberanía, desarrollando un corporativismo mafioso, muy inepto, corrupto, perverso y entreguista, que les hace mala publicidad, espanta votos a su corriente ideológica y de retruque fortalece al capitalismo. El “Socialismo del Siglo XXI” más allá de la retórica de Chavez anti EEUU, primeros logros sociales alcanzados en tiempos de bonanza, proyectos de integración y apoyos políticos dados en nombre del antiimperialismo y un mundo nuevo, resultó ser en la práctica y realidad un modelo fracasado, una decepción más, que no tiene defensa estratégica. Por eso, más allá de los intelectuales inorgánicos, comeflores, ñangaras, comecandelas, ultrosos y partidos beneficiados de la chequera venezolana, que interesadamente les vale seguir defendiendo el proyecto fallido a cambio de prevendas, turismo y financiamiento; o de algún ciego, obtuso enamorado Chavista, progresista o utópico alienado incapaz de aceptar las graves desviaciones ocurridas; ningún izquierdista del mundo debería inmolarse con Maduro y el fiasco histórico en que ha devenido ésta dictadura anti proletaria, inhumana y cruel. Es hoy un infantilismo de la izquierda mundial y una grave equivocación no alejarse de un gobierno tirano divorciado de cualquier valor social, que se ha aferrado al poder depredando, manipulando, disminuyendo y controlando a un pueblo, en nombre de la Revolución.