“Me llamo Eva, que quiere decir vida, según un libro que mi madre consultó para escoger mi nombre. Nací en el último cuarto de una casa sombría y crecí entre muebles antiguos, libros en latín y momias humanas, pero eso no logró hacerme melancólica, porque vine al mundo con un soplo de selva en la memoria.”
Allende narra de manera simultánea la historia de Eva Luna y Rolf Carlé que aparentemente son narraciones aisladas, pero magistralmente al final del texto y por vueltas del destino, ambos personajes se encuentran y descubren un amor carnal y apasionado.
Ricos excéntricos, un emigrante libanes, una matrona y un travesti son algunos de los personas que acompañan a Eva en su desenfrenada historia.
La escritora presenta una sofisticada narración, repleta de personajes e incidentes y sazonada con drama, comedia y amor, una novela para el deleite. Sin duda alguna, para mi esta es una de las mejores obras de la literatura latinoamericana de los últimos años.
Sobre la autora
Es así como obtuvo el Premio Nacional de Literatura en su país en 2010 y forma parte de la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras.
Además y como punto a su favor (al menos de mi parte) Isabel tiene una estrecha vinculación con Venezuela, ya que se exilió en este hermoso país por algunos años durante la época de los ochenta.
Paisajes, personajes y muchos elementos venezolanos han sido incluidos en sus textos; y en muchas de sus entrevistas concedidas, al ser interrogada por su vida en tierras venezolanas, habla muy bien de un país que la cobijó y que la contagió de la eterna alegría que embarga a cada una de las personas que habita en esta tierra mágica.
La descripción de la escritora del libro fue tomada de mi publicación
Sobre Hija de la Fortuna de Isabel Allende