Un año más y sigo siendo el de ayer. Respondo igual, con un corazón de menos, pero con los sueños a tope.
Muero un poco a diario, dejando lo mejor de mí, entre versos y besos sin dar; entre dueños y sueños sin soñar.
No me imagino una vida ni poquito disinta a las malas decisiones que he tomado. Amé de más y perdí lo que no era.
Sin embargo, las letras me arropan con un manto de amor, de ese, que carezco. Entrar en ellas y vivir en el interior, es la dicha más grande de un escritor.
Mañana que cumplo 22, que en realidad son veinte y diez y parezco de veinte y quince, dirían por ahí, simplemente doy gracias. Y hoy, me sigue emocionando esa frase de Sabina que me revuelca el estómago, el alma y mis ganas:
"Me acusas de quererte y no buscarte
Me acusas de incendiarte la cabeza
Ayer te quise por amor al arte
Hoy por delicadeza"
Tantos sueños por cumplir y muchas estaciones que faltan por pasar: esos febreros tan otoño y los octubres tan tú.
-Dann Axkaná