Golpe tras golpe: Mi vida todavía vale

Detrás de una mirada cansada, unas cuantas arrugas y una vestimenta sencilla, se encuentra Javier Bracho, quien reside en la ciudad de Maracaibo. Su vida, llena de cambios bruscos y búsquedas inalcanzables le ha dejado grandes experiencias y aprendizajes. Ha sido proveído de algunas marcas en el camino, desde una niñez confusa y llena de maltratos, hasta una adultez que lo esperó con una sorpresa: cáncer.
Su piel, ahora rojiza por el sol y el calor, lleva consigo 47 años. Con el tiempo ha cambiado sus creencias, aprendió a disfrutar de las cosas más mínimas y logró desprenderse de su sombra más oscura, el rencor.
Una taza de café en compañía de un buen libro, resultan ser una buena opción para él. Javier, toma cada amanecer para reflexionar sobre el pasado, mientras que, a su alrededor se desenvuelve un mundo exterior con otros problemas sobre los hombros.
En las adyacencias del teatro Lía Bermúdez, ubicado en la ciudad de Maracaibo, es posible contar con su presencia. La venta de libros se convirtió en su nuevo oficio, tras ser desplazado de su antiguo empleo como gerente, por tal motivo desde mayo del 2016, sus pasos toman lugar en la Plaza Baralt para susurrar: ¡Mi vida todavía vale!
Espero que haya sido de su agrado. Este texto lo redacté en base a la vida del señor, Javier Bracho, luego de haberle realizado una entrevista.
Texto: Mi autoría.
Fotografía: Mi autoría.
Cámara utilizada: Kodak easyshare C140.
Se despide, Diana.