Es una de las mayores ciudades de la Mesoamérica prehispánica. Aunque no hay un descubrimiento fehaciente que indique su origen, sigue enclavada y erguida al noroeste de lo que hoy es Ciudad de México, para dar fe de la gran civilización que habitó estas tierras cuando del otro lado del mundo, Jesús de Nazareth hacía su primer milagro en Caná de Galilea.
Cuando aún era de noche,
cuando aún no había luz,
cuando aún no había día,
se reunieron.
Se convocaron los dioses.
Allá en Teotihuacán.
Código Matritense
Luego de conocer la primera esquina de nuestro viaje a la Ciudad de México, recorrimos el Tepeyac, lugar donde ocurrió la aparición de la virgen María en la advocación de Guadalupe, y ahora hemos llegado a esta tierra indómita llamada Teotihuacán, que en lengua nativa (náhualt) significa "Ciudad del Sol", "lugar donde los hombres se convierten en dioses", o "ciudad de los dioses".
Teotihuacán fue declarada por la UNESCO como patrimonio cultural de la humanidad en 1987. Recibe turistas, exploradores y científicos de todas partes del planeta, siendo así uno de los monumentos arqueológicos con mayor afluencia en la zona, a punto de compararse y superarse con su par maya, Chichen Itza, en la península de Yucatán, al sur de México.
Todo el complejo arqueológico se compone de una primera zona que se llama "La ciudadela", donde se puede observar además la pirámide o templo de Quetzalcóatl o templo de la serpiente emplumada, luego comienza un trayecto de 40 metros aproximados, conocido como "La Calzada de la Muerte" y por último, al final del recorrido, están las gemas de la corona, la pirámide del sol y la pirámide de la luna.
Todo el complejo arqueológico se encuentra en una extensión de 264 hectáreas, donde el recorrido debe ser a pie en vista que está prohibido transitar con vehículos en el interior de la zona.
Visitar esta tierra histórica, donde nuestros ancestros lograron la civilización, a pesar de la intervención barbárica de exploradores y colonizadores, aún así, Teotihuacán sigue siendo uno de esos bastiones donde aún la historia se detiene y puede contarnos cosas a través de los descubimientos que siguen naciendo producto de los proyectos de investigación.
Últimos estudios han develado que incluso la ciudad podría cambiar de nombre a "Teo uacan", tal cual como la llamaban los pobladores originarios que la habitaron y luego la abandonaron alrededor del siglo VIII. Queda mucho por descubrir, hasta el año 2016 solo se ha podido completar el 5% de las excavaciones arqueológicas del total de todo el lugar... se podrán imaginar los miles de secretos, mitos y leyendas de nuestros primeros antecesores en tierras mexicanas.
| Texto | Mario Pérez Chacín @DiceMario |
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| Fotografía: | Mario Pérez Chacín |
| Cámara: | Canon REBEL EOS T5i |
| Foto 1: | f/7.1 1/320s ISO 100 |
| Foto 2: | f/5 1/800s ISO 100 |
| Foto 3: | f/7.1 1/250s ISO 100 |
| Foto 4: | f/7.1/320s ISO 100 |
| Foto 5: | f/7.1 1/250s ISO 100 |
| Foto 6: | f/7.1 1/320 ISO 100 |