Así como se ve desprender esta gota de agua de una tubería cerrada, así miran los venezolanos cada día cómo se deteriora mas y mas la calidad de vida, sencillamente al no gozar de este vital líquido las 24 horas de un día.
Fotografía: Mario Pérez Chacín @DiceMario | Cámara: Canon Rebel EOS T5i f/5.6 1/2000s ISO 800
La realidad del suministro de agua potable en el país es espantosa y las preguntas que nos hacemos los ciudadanos siguen siendo las mismas desde hace años para conseguirla a primera vista: ¿Qué pasó con la descontaminación del Lago de Maracaibo, el Lago de Valencia, el río Güiare?... ¿qué hacemos con las nulas y poco efectivas respuestas de los ministros y gobernadores que dicen de todo, mantienen sus bocas llenas de soluciones, pero cuando se les pide acciones concretas y celeridad, caminan a paso de conga o sencillamente no hacen nada?
¿Será cierto que hoy los venezolanos estemos actuando como la protagonista de novela, pobrecita, humilde, ignorante de grandes cambios, aguantando los palos de su "galán machista", resentido y bueno para nada que solo quiere tener sexo con ella y la trata como un trapo de cocina?... y luego, ¿volverlo a recibir con regalos que duran una velada para tener al siguiente el mismo episodio de maltrato y desprecio?.
Como decía Woodie Allen...
El único amor que dura para siempre es el no correspondido.
Por eso nuestra historia, es una tragicomedia de amor y odio... así como esa llave de paso que deja escapar migajas de agua para una población sedienta que no aguanta mas desprecio, y aún así se queda esperando con la ilusión que algún día se abrirá la posibilidad de ser correspondido, no se termina de enterar cuando todo pase, ya no seremos lo mismo.