Algo característico de las películas Disney son sus canciones. Quienes nos criamos viendo estas películas, nos las sabemos todas de memoria y podemos cantarlas al derecho y al revés. Estas películas animadas siempre han sido reconocidas por su alta calidad musical y han sido nominadas y galardonadas numerosas veces en los premios Óscar.
Pero ¿prestamos atención a sus letras? Normalmente, de niños nos aprendemos las canciones y las cantamos sin parar, pero cuando somos adultos y revisitamos estas películas, nos damos cuenta de su enorme significado.
A continuación daré dos ejemplos de canciones que para mí transmitieron un mensaje contundente y desafiaron paradigmas en cuanto a censura y cero subestimación hacia los niños, entendiendo que las obras infantiles pueden contener temas profundos que suelen considerarse, de forma errónea, "únicamente" para los adultos. No creo que sea coincidencia que Stephen Schwartz y Alan Menken (escritor y compositor, respectivamente) sean los autores de ambas canciones.
1. Bárbaros (Pocahontas, 1995)
En esta canción podemos apreciar las dos caras de una misma moneda. Colonos ingleses e indígenas norteamericanos se preparan para la batalla que se dará al amanecer. Cada bando canta sobre su enemigo y lo retrata como un monstruo. Al final, la canción los une en ese punto común: por su color de piel, ven a su enemigo como "inhumanos" y "demonios".
Letra (Alan Menken y Stephen Schwartz):
¿Qué puedes esperar
de estos animales?
Su aspecto y su color son un horror
Diabólica es su piel
Muy pronto han de morir
Jamás he visto algo peor
Son bárbaros, bárbaros
indios inhumanos
Bárbaros, bárbaros
Sáquenlos de aquí
No son como tú y yo
Demonios deben ser
El son de guerra hay que tocar
Son bárbaros, bárbaros
Sucios, rojos diablos
Los tenemos que acabar
Esto yo temí
El blanco es un demonio
No más que ambición puede sentir
Por clara que es su faz
Es un simple disfraz
¿Podrá su piel dolor sentir?
Son bárbaros, bárbaros
Blancos inhumanos
Bárbaros, bárbaros
Asesinos son
No son como tú y yo
No hay que confiar en ellos
Son de guerra hay que tocar
Son bárbaros, bárbaros
Este va primero
Guerra sigue a luchar
Son bárbaros, bárbaros
¡Vamos a acabarlos!
Bárbaros, bárbaros
¡Hay que aniquilarlos!
Bárbaros, bárbaros
Seres inhumanos
Es la hora de pelear
2. Fuego de infierno (El Jorobado de Notre Dame, 1996)
Esta es, quizás, la canción más controversial de todas las películas Disney. El juez Frollo es la esencia de la maldad: desprecia a los gitanos (y a todo ser humano que sea "diferente") y anhela con fervor su exterminio. Su deseo (paradójico) por la gitana Esmeralda lo hace enfrentarse con su fe y con sus nociones de la rectitud. Esta no es, en absoluto, una canción de amor; el deseo de Frollo hacia Esmeralda es puramente carnal, como lo expresa en su canción.
Podemos apreciar cómo Frollo se victimiza y acude a la Virgen María, afirmando que es un hombre "recto" y que "lucha contra el mal", y adjudica toda la culpa a Esmeralda debido a que "lo hechizó". En este punto, la audiencia ya ha presenciado la maldad de este personaje y sabe que todo lo que dice es mentira; así comprendemos que sus afirmaciones son una negación de su verdadera naturaleza, un autoengaño.
La lujuria lo carcome y al mismo tiempo se siente culpable por querer poseer aquello que odia. Vemos figuras que lo juzgan pero, en realidad, es él quien se juzga a sí mismo. Sus emociones desbordadas lo llevan a una impulsiva y terrible decisión: es capaz de quemar la ciudad de París entera para poder encontrar a Esmerada y obligarla a ser suya; si se niega, la quemará viva.
El actor de doblaje mexicano Fernando Escandón imprime una emoción avasallante en la canción; transmite la desesperación de Frollo de una forma impresionante. Por esto, considero la versión latina superior a la original, porque creo que logra proyectar de una mejor manera a este personaje tan terrible e interesante.
Letra (Alan Menken y Stephen Schwartz):
Beata María, tú sabes que hombre recto soy
que orgulloso lucho contra el mal
Beata María, tú sabes que muy puro soy
no como el vulgo débil y banal
Entonces, María, di por qué su danza veo
y sus ojos como llamas son
La veo, la siento
Su pelo negro tiene sol
Me quema y así pierdo la razón
Cual fuego de infierno
me quema el corazón
Impuro deseo
Maldita tentación
Mi culpa no es si me embrujó
Fue la gitana quien la llama encendió
Mi culpa no es si he actuado mal
pues es más fuerte el demonio que el mortal
Protégeme, María, de este, su hechizo cruel
si no su fuego a matarme va
Destruye a Esmeralda, que pruebe el fuego de Luzbel
o deja que sea mía y mía será
Hay fuego de infierno.
Gitana, escogerás
o a mí o a la hoguera
Sé mía o arderás
Ten piedad de ella
y ten piedad de mí
Ella mía será
o a arder va