Bao es un corto animado de Pixar que se estrenó en cines junto con la película Incredibles 2 (2018). Su creadora, Domee Shi, quiso reflejar su amor por la comida, la familia y la cultura china en una historia para niños.
Cuando Shi era una bebé de 2 años, su familia emigró de China a Canadá, y aquí es donde se ambienta el corto. Quiso que el relato se centrara en un bollito de pan (dumpling) ya que este representa la relación entre la comida y la familia en China: es un alimento típico que preparas junto a tu madre o a tu padre para fechas especiales.
En el corto, una mujer prepara dumplings para ella y su esposo. Él come los suyos apresuradamente para salir a trabajar, y en el momento en que ella se lleva el último bollito a la boca, este cobra vida y empieza a llorar. La mujer, asustada, lo observa con impresión, pero inmediatamente le toma cariño y lo cría como su hijo.
El pequeño dumpling y su madre pasan muchos momentos felices juntos donde ella lo consiente, pasean, comen juntos y juegan; ella se muestra sobreprotectora con él debido a que su cuerpo de masa es delicado y cualquier golpe puede alterar su forma.
Todo comienza a cambiar a medida que el pequeño bollo crece. Se vuelve rebelde y no le gusta que su madre entre a su cuarto, y escucha música a todo volumen.
Esta actitud comienza a entristecer a la madre. Las cosas empeoran cuando, ya crecido, su hijo trae a casa a su prometida (que evidentemente no es asiática) para presentarla. En el momento en que trata de irse de la casa, la madre se desespera y ¡se lo come!
Luego de llorar durante largo rato, el hijo verdadero de carne y hueso (físicamente muy parecido al pequeño bollo) se presenta en casa y habla con su madre. Al final del corto, ambos comparten en familia junto a la esposa y aprenden a preparar dumplings.
El twist del bollo siendo devorado por la madre fue inspirado en una experiencia personal de la directora Shi. Ella relata que en una ocasión, su mamá la abrazó muy fuerte y le dijo "Ojalá volvieras a mi barriga; así siempre podría saber dónde te encuentras". Esto es, en sus propias palabras "algo dulce y a la vez perturbador", que refleja muy bien el sentir de los padres (y especialmente de las madres) cuando sus hijos dejan el hogar. Esto se llama "el síndrome del nido vacío".
La psicología indica que el síndrome del nido vacío es un estado de transición que atraviesan los padres una vez que sus hijos se van de la casa para independizarse. Se caracteriza por un gran sentimiento de soledad, impotencia, irritabilidad, causados por la sensación de abandono tras la partida de sus hijos, a los cuales han dedicado muchos años de su vida. En esta situación, los padres ya no saben qué hacer sin sus hijos presentes en casa como acostumbran. Según la directora, esta situación puede ocurrir de forma muy recurrente en las familias asiáticas (como fue su propio caso), por lo que decidió plasmar este sentimiento en el corto.
La mujer devorando al dumpling se convierte en una metáfora de la madre intentando retener a su hijo con ella a cualquier costo, e inmediatamente después de hacer esto, se arrepiente. Por fortuna, el hijo eventualmente vuelve a casa de sus padres y comparte con ellos y con su esposa, dándonos a entender que los cambios no son fáciles y las transiciones pueden ser complejas, especialmente cuando se trata de la relación entre padres e hijos; sin embargo, los hijos pueden continuar su relación con sus padres aunque hagan una vida de forma independiente.
El corto animado también nos muestra el tema de las relaciones interraciales y cómo algunos padres suelen resistirse a ello, especialmente cuando provienen de una cultura que no ve con buenos ojos la mezcla de razas. Esta puede ser otra temática común para los hijos de padres asiáticos en otros países, donde probablemente harán su familia con personas del país al que emigraron.
Bao (que significa bollo de pan, pero también significa "tesoro") es una historia cargada de simbolismos, basada en una anécdota personal y siendo adaptada de forma maravillosa (y sin censuras, afortunadamente) por Pixar.