Dicen que nuestras madres son ángeles en la Tierra escogidos para cuidarnos.
Yo creo en esto.
Y creo que tuve mucha suerte de que fuera escogida para mí la mujer más maravillosa del mundo. Una mujer llamada Jeanette.
Solemos decir que "Madre sólo hay una", y es cierto. Y es esa persona que siempre está ahí para ti, te escucha con paciencia, te da consejos que recordarás toda la vida, te muestra valentía y entereza a pesar de que por dentro tenga miedo. Soporta muchas dificultades y dolores para proteger a sus hijos.
Mi mamá es así. Ella me ha enseñado las cosas esenciales de la vida, me ha dado valor cuando yo no tengo, me ha dado su amor incondicionalmente, sabe lo que me ocurre incluso sin yo decirle una palabra, ha creído en mí cuando las esperanzas me abandonan. Me da fuerzas para seguir adelante.
¿Cómo puedes retribuir algo así? ¿Algo que es más grande que ti mismo?
Siempre le digo que la amo, cada vez que puedo. Trato, en la medida de lo que puedo, hacerla feliz y orgullosa, pero sé que en comparación a todo lo que ella me ha brindado, sólo es una pequeña parte.
Desde que expresé mi deseo por estudiar Letras, ella me apoyó. Tenía algo de miedo al no saber exactamente de qué iba la carrera; sin embargo, creyó en mí y en la decisión que había tomado. Gracias a su apoyo estudié una carrera que amo y hoy en día disfruto ejerciendo.
Ella no es perfecta, ningún ser humano lo es (ni debe serlo), pero tiene todas las cualidades que la hacen una persona maravillosa. Esa lucha contra nuestros propios temores y defectos y que, a partir de ese aprendizaje, nos convierte en un gran ser humano; es precisamente ello lo que la hace grandiosa.
No ha habido una sola ocasión en la que haya estado enferma, o triste, y mi mamá no me haya brindado sus cuidados y su afecto. Ella es mi motor, mi pilar y mi ejemplo a seguir.
No me queda más que agradecer al universo por haberme regalado este ángel increíble, amoroso, lleno de sabiduría y fortaleza para que cuidara de mí y me permitiera ser la persona que soy hoy en día.
Feliz día, mamá.
Mamá en Aruba, 1982