El libro-álbum Malena Ballena (Libros del Zorro Rojo, 2010), escrito por Davide Cali e ilustrado por Sonja Bougaeva, nos relata la historia de Malena, una niña gordita que tiene clases de natación los miércoles. No le gusta meterse en la piscina porque, al tirarse al agua, provoca grandes chapuzones de agua, y los niños le gritan "¡Malena es una ballena!".
Esto hace que Malena se sienta acomplejada y cada vez que se mueve, da una brazada o intenta nadar, siente que causa "un maremoto". Por esta razón, no le gusta nadar ni estar en la piscina. La mente de Malena la había transformado en lo que los demás le decían... se sentía pesada y enorme como una ballena.
Notando que Malena se encontraba desanimada durante las clases, un día su profesor de natación le dijo: "Somos lo que pensamos", y le dio un consejo muy útil. Le recomendó que si quiere ser ligera, que piense que lo es.
Esto le da el empuje a Malena para ver las cosas desde otra perspectiva. Cada vez que algo la atemoriza, ella imagina cómo se ve su cuerpo, cómo lo siente: si desea ser agua cristalina para relajarse, un erizo que espera el invierno en su madriguera para dormir, un canguro para saltar alto...
Y además del bullying, lamentablemente nuestra protagonista debe enfrentar otro mal: el acoso sexual. Sin dar muchas explicaciones, la historia nos relata que cuando Malena sale tarde de la piscina y se dirige a su casa, un hombre la acecha y le dice "¿A dónde vas, pequeño champiñón?". El autor nos relata:
A Malena no le gustaban nada esas palabras. Nunca le respondía y echaba a correr sin mirarlo.
Con la ayuda del consejo de su profesor, Malena imagina que ella es enorme, gigante, y mira al hombre fijamente a los ojos, y cuando iba a abrir la boca, aquel desconocido no dijo nada. Malena piensa con alegría que la técnica funciona.
Llega la siguiente clase de natación, y esta vez Malena se siente ligera en el agua. "Se movía como un pez, pensaba 'sardina', 'anguila', 'barracuda', 'tiburón'"... Y cada vez imagina cosas más veloces y ágiles, y Malena puede hacer todos los estilos de nado que quería. Todos la aplaudían y no la insultaron más.
Una de las chicas, creyendo que Malena no se atrevería, le propone saltar del trampolín más alto. Y Malena piensa con todas sus fuerzas, antes de saltar, que es una ballena... O mejor dicho, "una ¡superballena!", y baña a la chica de agua.
Esta historia nos muestra muchas circunstancias con las que deben vivir las niñas: la baja autoestima producto de los comentarios crueles y de los estándares de la sociedad en general; la percepción equivocada que tienen de sí mismas debido a estas etiquetas; el acoso sexual del que no escapa la mujer, tenga la edad que tenga, específicamente el acoso callejero.
Pero también nos muestra la capacidad de empatía de las personas que nos aman, el bien que puede hacer un buen consejo; cómo la percepción de nosotros mismos es mucho más poderosa que cualquier comentario hecho con mala intención hacia nuestra persona; la influencia que tiene la mente sobre nuestro cuerpo.
Al imaginarse de mil formas, Malena aprendió a ver el valor en sí misma y en su cuerpo. Entendió que con este, ella puede hacer todo lo que desee y más. Incluso logró que el chico que le gusta la mirara y le sonriera, porque al sentirse más segura de sí misma, lo transmite a los demás. Y finalmente ya no le molesta que le digan "ballena" porque, sencillamente, no es algo malo. Ella es como es, y así es feliz.