Es bueno desechar cualquier mito encontrado y preguntarle al ocaso que acompaña intimidad, ¿Cuántos al nombrar belleza cavilan en el encuentro del mar y el sol? se fluye con el error de dejar que la belleza guíe la atracción, que miles de hombres tropiecen por verte pasar con el recóndito sueño de tomar un café en la esquina del mal – Pensaré en el hecho de primera impresión- ahondar en la búsqueda egocentrista, que trae en la palma de la mano a cuan sabueso lleva el sentimiento en su boca.
Lamento decepcionar a aquellos que andan en búsqueda de belleza irrelevante, de los que miran cuan piropos hacen a tu andar, pues lo que buscan es tan vacío como un desván, puesto que esas personas solo pueden ser eso, envolturas al pasar, con grandes caderas y rostros sin igual.