Por algún motivo y a pesar de que ya no tenemos como hacer más rescates el universo conspira y los pone en nuestro camino... pero también conspira y mágicamente logramos resolver cómo y para donde llevarlos.
Fuimos corriendo a buscar comida, como siempre andábamos caminando así que nos movimos lo más rápido que pudimos, llegamos hasta casa de la sra Astrid Almeida, que era la más cercana, a pedirle auxilio con perrarina. Regresamos, la levantamos y fue allí que vimos la magnitud del daño en ella: caquexia, cicatrices, garrapatas.
En minutos ya estaba resguardada, aunque seguía caviz baja y muy, muy triste.
Dos días después le hicimos su primer maquillaje y peluquería, se relajo tanto que en un punto se quedo dormidísima, pero...
caquexia, cicatrices, garrapatas.
Es una perrita muy noble y muy educada, evidentemente tuvo dueños que en algún momento le enseñaron y aunque no sabemos porque la botaron o porque la maltrataban, el caso de Freya nuevamente nos muestra el gran atraso que hay en la sociedad venezolana en cuanto al trato hacia nuestros hermanos animales, la falta de empatía es descomunal y es atemorizante el como hoy es tan fácil, para algunas personas, deshacerse de quien en algún momento fue su más fiel compañera.
Por ahora Freya seguirá con nosotros, bajo nuestro cuidado, con hermanos felinos y caninos y con muchas dosis de amor para que cada día que pase su cola se mueva más y más; acoto en este punto que aunque hay un par de personas que nos la han pedido, ambas nos han exigido que les demos la comida para poder darle un hogar pero bajo esa exigencia no le vemos ningún sentido a entregarla.
Aquellas personas que deseen apoyarnos con Freya o cualquiera de nuestros casos, protegidos y rescatados les dejo nuestra información en redes sociales, allí encontraran que hay distintas formas en que pueden colaborar con nuestra labor.