Hoy en la mañana mi mamá salió a la playa con mi tía con el propósito de llevar unas manos de cambur topochos para ver si podía cambiarlas por pescado
a los pescadores que venían llegando de su faena de pesca, ya que yo no volví a la playa a pescar por tener problemas de cansancio que me limitan nadar para poder llegar a los botes que están anclados dentro del mar.
Gracias a Dios consiguió un señor que le gustó los cambures topochos y se los cambio por estos pescados que le mustro.
Mi mamá muy contenta porque pudo realizar el cambio y así traer para comer en la casa , ya que el precio de los mismos son muy elevados aún así viviendo en una isla consumir el pescado se nos hace a veces difícil por el alto costo.