Todo comenzó el día de mi cumpleaños número 9, mi padrino llega a la casa con un cachorro en las manos y me lo da como regalo, yo por supuesto estaba muy feliz pero creo que la única que no estaba feliz por el regalo era Chiripa la otra perra que estaba en la casa. Todo el día transcurrió normal, celebramos el cumpleaños yo no me despegaba de mi preciado regalo hasta que todo termino.
El día siguiente tenía que prepararme para ir a la escuela, y a las 12:00 pm mi padre me busca en la escuela para llevarme a casa, pero yo no dejaba de pensar en mi regalo y lo primero que haría al llegar a mi casa era buscarlo para jugar. Lo que jamás esperaba, es que al buscar a mi perrito jamás lo volvería a ver y me daría cuenta de unas manchas de sangre que habían quedado en el piso. Nunca pensé que esas manchas de sangre eran de mi regalo y cuando le pregunté a mi mamá por mi perrito, solo me vio y con mucha pena me contó lo que había pasado.
Ella estaba limpiando la casa, tomo a mi perrito y lo coloco en la sala, le puso un plato con comida y continuo limpiando pero en un momento de descuido Chiripa el otro perro de la casa lo tomaría, matándolo con unas mordidas. Cuando mamá me cuenta eso, el llanto fue grande y pues, fue una experiencia muy amarga para mí.
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