

Para comenzar, el concepto de dualidad es una parte de los seres humanos. Un derecho o un izquierdo, al frente o detrás, todo o nada, bueno o malo. Pero al pensar en esto nos estamos olvidando de en qué consiste un ser humano y nos olvidamos de que existe la unificación de un todo.
La historia humana nos ha enseñado que es mejor mirar las cosas viendo que el blanco es el blanco y el negro es el negro. Nos complicamos la vida buscando la dualidad, nos sumergimos en este mar de dualidades y no observamos la unificación del hombre.
Al aprender a caminar más, nos fuimos alejando de los principios de amor, honradez y de verdad. Comenzamos a realizar comparaciones entre nosotros y los demás, pero cuando piensas que eres perfecto y que la persona que tienes al frente no lo es, te estas equivocando, porque estas dividiendo, estas criticando, estás diciendo que un trozo de tu ser no es perfecto. Hay que conocer la noche para conocer el día.

No quiere decir que la noche sea mala… ¿quién dijo lo que era malo o lo que era bueno? Nosotros mismos. Con esto solo quiero recordarte algo que tal vez hallas olvidado hace un tiempo y que debamos trabajar en ello: “Me amo, lo siento. Me perdono y gracias”. De esta manera podemos conseguir que el día tenga sus doce horas y la noche también y se mantenga un equilibrio.