No puedo evitar llorar cada vez que leo una despedida, mujeres que dejan a sus hijos, hijos que dejan a sus madres todos en busca de un futuro mejor; una voz revienta en mi cabeza ¿qué debo hacer? los miedos me embargan y una voz comienza hablar en mi cabeza, me repite, me grita, me cuestiona... Mi cuna se ha vuelto una carcel y todos huyen de ella.
Mis amigos de crianza ya se han ido, Peru, Chile, Argentina, Colombia, por todos lados encuentro, un recuerdo, un hermano, una crianza.
Fotos cortesía de M.Sayet