La administración de alimentos y fármacos de Estados Unidos, advirtió en 1980 a las mujeres embarazadas que redujeran el consumo de café debido al peligro de defectos congénitos.
Si se require dormir rápida y profundamente, no hay que tomar café antes de ir a la cama o bien avanzada la tarde; la cafeína puede prolongar el tiempo de vigilia, reducir la cantidad de horas de sueño y hasta producir períodos más cortos de sueño profundo. Un consumo excesivo de café, según la asociación Psiquiátrica Norteamericana puede causar intranquilidad, ansiedad, irritabilidad, agitación, temblores musculares, insomnio, dolores de cabeza, dificultades sensoriales, síntomas cardiovasculares y malestares gastrointestinales.
Además, el Instituto Nacional de Salud Mental, ha documentado el hecho de que la cafeína puede provocar ansiedad excesiva y ataques de pánico en las personas que sufren de este trastorno por el enorme poder farmacológico que ejerce sobre el cerebro.
Fuente: La Botica De La Abuela.