Desoladas calles de Caracas inundando mi corazón de nostalgia, así se sentían, así se veían. No pudo dejar de abrumarme el ver establecimientos cerrados en pleno sábado a las 2 PM. Tal vez era la zona, no lo sé o la señora que decidió quedarse ese día en su casa descansando del transporte público, el joven que no salió por la escasez de efectivo o la mujer que invirtió su quincena en medio kilo de queso, pero no se sentía como antes. De igual manera, nos detuvimos un ratico a ser felices, dos amigas caraqueñas, porque si para eso no son los fines de semana, entonces ¿Para qué?