Fue en el año 2005 cuando un proyecto de carácter latinoamericano con pretensiones de apoyar la integración de la región, cobró vida, su nombre fue TeleSur, aunque al principio, el nombre iba ser TV Sur. Aun así el proyecto emergió de una necesidad conceptualmente muy hermosa: visibilizar lo que las grandes cadenas, en este caso CNN, silenciaban; dar a conocer la cultura latinoamericana, que nos sintiéramos parte de un todo, porque a diferencia de otros continentes, América Latina tiene muchas dificultades para interconectarse por vías tradicionales (terrestres y marítimas). Son muy básicas las políticas entre los Estados para lograr cierto nivel de conexión o empatía entre los del mismo continente.
TeleSur nació queriendo unir pueblos y generando nuevas narrativas en el ámbito noticioso, que estuviesen en pugnas con las hegemónicamente aceptadas. Quería denunciar lo que CNN anunciaba y desmentir lo que CNN afirmaba. Era una actitud contestaria, pero en cierto modo argumentada, se respiraba una atmósfera de creatividad, de gente comprometida con la izquierda (equivocados o no), gente con convicciones, afirmando sus valores y anhelos. Cómo olvidar programas como MP3, era muy creativo el nombre porque significaba Música Para el 3 milenio.
No sé, pero me parecía emocionante que muchos países del continente estuviesen conectados con una de las tecnologías más incidentes en la sociedad: el TV. Poder conocer ecuador y su cultura, ver cosas de Argentina que hasta ese momento eran poco conocidas o bien aprender el coro pegajoso de una murga uruguaya... Definitivamente era un proyecto emocionante, ambicioso y que prometía ser de calidad.
Aun así, con el tiempo, TeleSur cayó en el círculo vicioso de los grandes medios, de allí, algunos salen fortalecidos con la experiencia, otros se quedan atrapados. La televisora latinoamericana es un proyecto financieramente dependiente de los Estados participantes. Sus “dueños” son nada más y nada menos que los presidentes de turno de los Estados “accionistas”. Esto se fue convirtiendo en todo un temazo, de a poco fue pasando de un canal alterno a un canal de los partidos políticos de esos presidentes; pasaron de ser contracorriente a ser propaganda oficial, en muchos casos, defiendo a los indefendibles, justificando lo injustificable, ya no era el canal para todos los latinoamericanos sino el canal para los militantes del PSUV, Alianza País, PT, Movimiento al Socialismo etc…
Se cayó el proyecto cuando a sus “dueños” no les interesó la pluralidad, la cultura, la diversidad… el poder decide la línea editorial, el partido compra y vende periodistas, el sentido crítico se perdió en el silencio de lo que deciden los de arriba. Para el personal de la planta televisora, estar allí dejó de ser una opción de vida y se convirtió en un empleo más, tal cual funcionarios y funcionarias de Estado.
¿Volverá TeleSur a sus orígenes? Yo creo que no, creo que el proyecto está más cerca de su fin, que de su rehabilitación. Es una muestra más de fragilidad institucional y democrática de este joven continente, sin embargo, creo que con el tiempo vendrán más y mejores proyectos de integración.