Adoquinado en la parte de atrás,
olvidado en gajos de rótulos y esquinas jónicas despintadas,
con la lúdica intención de retorcer páginas y de hacer referencias azarosas a Ionesco por falta de cartas divertidas;
está y habita contento un gestionar gutural que hoy desde el aburrimiento absoluto busca colores y encuentros esquinosos y turbios en el París de Cortázar y en las manos de La Maga...
La foto es mía. Aparece mi sobrina Anastasia Cantón Esparza jugando libre y feliz como ella merece.