Tu sonrisa esquiva desapareció de pronto y el serte infiel se tornó maravilloso.
Logré liberar mis manos y supe de nuevo a qué huele la carne.
Hoy voy a acostarme temprano y a tratar de sacarme el sabor de la boca y el perfume de la franela.
Trataré que el sentirme atractivo de nuevo no sea un relato de ficción.
Probé verdades ocultas en una mujer de mi edad.
Verdades suyas pintadas a fondo por creer en mí y sacarme a flote.
Probablemente tú sepas mejor y es cierto, pero no hoy.
No hoy porque no quieres y me presentas una salida bien grande.
Sea ella quien sea es mejor que tú porque quiso. Mejor que tú porque me rompió el labio.
Mejor que tú porque, ante todo lo que pasó, dijo que me quería; y yo sin querer le creí.