¡Les saludo, querid@s steemienses!
Retomaré el tema de un post en el que presenté algunas reflexiones acerca de la importancia de ofrecer buena literatura a los niños. Como habrán notado mis lectores, en aquel momento apenas presenté un tipo de composiciones poéticas que suele estar dirigido a un grupo etario muy particular conformado bebés en período de gestación y por niños entre cero y cinco años.
Ya hemos dicho que la lectura de obras poéticas y el canto de nanas constituyen unos recursos valiosísimos para establecer y reforzar los lazos afectivos entre el niño y los adultos encargados de su formación. Ahora añadimos que, de ese mismo modo – y en la medida en que los niños comparten juegos con sus iguales – la poesía (en sus distintas manifestaciones) contribuye a ampliar y facilitar el desarrollo social y cognoscitivo de los infantes.

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La literatura brinda un sinnúmero de escenarios de interacción social y por ende, de múltiples modos de abordar situaciones cotidianas y otras menos comunes. El ser humano tiende a copiar modelos de conducta y a emularlos luego tan pronto tiene la oportunidad o se siente obligado a hacerlo siempre que, obviamente– desde su punto de vista –, aquel modelo antes copiado sea el más adecuado para reproducir en ese momento de su vida.
Del mismo modo en que ofrece modelos de interacción, la literatura brinda también estrategias para facilitar la participación en las distintas actividades del día a día ya sean estas de carácter formal o informal.
Los niños en edad escolar invierten gran parte de su tiempo en labores estrictamente académicas pero, en medio de estas, también se hace posible la realización de actividades lúdicas donde la literatura, y especialmente la poesía, siempre es una invitada de lujo.
Por observación el niño aprende fórmulas para incorporarse a los grupos de juego: “Juego y quedo”. Es una forma de lograr el permiso de quienes ya están jugando y de “pagar” el haberse sumado tardíamente. Por otro lado, cuando todos los participantes están presentes, se echa en suerte quien realizará aquella labor que todos desean evitar (correr tras los demás y/o buscarlos):
De tin marin de dos pingué
de cucara macara títere fue
todos los perros piden perdón
pe-ro-me-nos-pe-rro-ca-gón.
Las canciones son un componente vital en la realización de los juegos infantiles pero los poemas, las adivinanzas y los trabalenguas no se quedan fuera sino que, por el contrario, sirven de elemento decisivo en la obtención de recompensas inmediatas (como ser el que conoce las respuestas a más adivinanzas) o de largo plazo puesto que estas composiciones son útiles recursos para la adquisición e internalización de nuevo vocabulario y de conceptos precisos de algunos referentes que ya se poseen o se llegan a conocer gracias a estas obras.
Aunque desconozcan las respuestas, los niños valoran la rima y la musicalidad de las adivinanzas y esperan ansiosos que se devele el misterio que estas encierran:
Una arquita muy chiquita
Blanquita como la cal
Que todos la saben abrir
Y nadie la sabe cerrar

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Blanca por dentro
verde por fuera
si quieres saber mi nombre
es pera

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Es redonda como un queso
y nadie puede darle un beso

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De igual manera, otro recurso literario de excelso valor son los trabalenguas. Estas composiciones, no solo sirven para relajarnos un poco al reír por la imposibilidad que casi todos manifiestan para ejecutarlos de modo impecable sino que son verdaderos ejercicios terapéuticos para mejorar la dicción y para ejercitar la memoria. Casi ningún niño (ni ningún adulto) se atreve a intentar repetir un trabalenguas la primera vez que lo escucha pero aquellas palabras quedan resonando en su cabeza y la sonrisa de admiración, hacia quien sí lo logra, permanece largamente en su rostro. Luego sugieren la repetición de parte de quienes muestran la capacidad de decir trabalenguas.
El encanto de estas composiciones está, obviamente, en su dificultad para imitar al que los recita pero la belleza y la gracia verdadera reposan en la rima y el ritmo que poseen.
Está una zarracatapla
y cinco zarracataplitos
cuando la zarracatapla tapla
zarracatapleaban también
los cinco zarracataplitos.
Ahí tenemos el añadido de la utilización de términos inexistentes pero que, sin embargo, se ajustan a las normas de nuestra lengua. Un sustantivo“zarracatapla”deriva en “zarracataplitos” variando en género y número de acuerdo a las reglas de derivación que sigue la mayoría de nuestros nombres comunes. Así también la forma “tapla” se conjuga en presente simple para una tercera persona singular del modo en que los haríamos con los verbos regulares.
¿Cómo imagina un niño a una zarracatapla? ¿taplar equivaldrá a brincar, volar, llorar, hablar?
¿Se animaría a dibujar Ud., amigo lector, a una zarracatapla?
Estas composiciones así como las adivinanzas y acertijos presentados más arriba se pueden ofrecer a niños en edad escolar y que tengan las nociones necesarias para intentar dar respuestas a las preguntas que las componen.
Un niño que no haya iniciado en la lecto-escritura difícilmente podrá comprender el entramado de estos textos y dar con las soluciones. No obstante, podría disfrutar del ejercicio poético y apreciar la rima y, ciertamente también, la interacción con otros niños y con los adultos que guíen la actividad.
Sea cual sea su edad, amig@ steemiense, le invito a aprender muchas adivinanzas y acertijos y a intentar decir trabalenguas y reír con las palabras que, sin su permiso, se enredarán en su lengua.
Gracias por su lectura. Agradezco asimismo sus comentarios.
Nos vemos pronto.