Todo escritor/narrador y diseñador de prendas de vestir debe saber que la materia prima para la elaboración de sus obras es una historia, real o ficticia, vivida o imaginada, y un buen pedazo de tela del tejido de sus sueños y de una dimensión suficiente que los pueda arropar.
Como cada obra se orienta hacia un género particular, el creador debe decidir con antelación si su relato será dramático, cómico, de suspenso o terror, y si su camisa será casual, deportiva o elegante, pues, según esta elección, se condicionan los elementos que les irá colocando para perfilar y definir claramente el estilo.
Una vez decidido esto último, el creador deberá proceder a presentar los elementos de su relato. Puede comenzar con una presentación de los personajes dentro de un ambiente – bien descrito o apenas dibujado (esto dependerá de la importancia de este elemento en el desarrollo de las acciones) y procurar enganchar de inmediato al lector con la aparición del conflicto central.
Las partes fundamentales de toda camisa son las de la espalda y las del pecho. Estas normalmente son dos piezas simétricas que irán unidas por botones o cierre cremallera (aunque estos suelen usarse más para chaquetas).
Deben ser las primeras en ser cortadas, pues, como son las más grandes y visibles, el creador no debe correr el riesgo de que por impericia, un corte errado le obligue a sacarlas luego haciendo empates que, en ocasiones, son difíciles de disimular (ya hablaré en otro post acerca de cómo enmendar errores de corte y confección).
Casi todos los elementos del relato se pueden incluir en cualquier momento de la historia pero el narrador debe tener cuidado de añadirlos de manera adecuada para que sus lectores no sientan que su aparición ha sido forzada o que era un elemento olvidado.
Tener la historia bien definida en nuestra mente no es suficiente, un recurso ideal es plantearnos un esquema de acciones principales para ir presentándolas en la medida en que queramos hacer avanzar la historia.
Si vamos a colocar botones, debemos preparar la botonera con una pieza adicional de tela (puede ser la misma tela de la camisa o pelón). El espacio para la botonera es de 2cm de ancho. El refuerzo debe ser de esta misma medida. Si decidimos colocar un cierre, este deber el primer paso. Debe fijarse antes de hacer el ensamblaje de cualquiera de las piezas.
Luego procedemos a unir las piezas cosiendo hombros (desde el punto A hasta el punto B) y laterales (desde el punto C hasta el punto D) así como los lados de las mangas (desde el punto C hasta el punto G).
Unimos las mangas al cuerpo de la camisa (desde el punto C hasta llegar nuevamente al punto C, pasando por el punto A) y, si vamos a colocarle un cuello, medimos el espacio que corresponde a este (desde el punto F de un frontal hasta el punto F del otro frontal pasando por los puntos B de cada uno de ellos) y lo diseñamos según esta medida. Si no lleva cuello, cosa que ocurre con las camisas para damas – casi nunca con las de caballeros – se le coloca un vivo para que proteja y decore el borde.
Los cambios en la historia son claves para mantener el interés del lector y demostrarle que sus anticipaciones, si bien no siempre se concretarán en las acciones de los personajes, no se verá defraudado por aquellos cuadros que realmente aparezcan en la historia. Es fundamental que el autor sepa de antemano cómo le dará final a su narración.
Una vez armado el cuello, se procede a fijarlo y luego a colocar los botones, hacer los ojales y los ruedos de las mangas y de la camisa.
El tiempo de confección de una camisa varía según los accesorios que esta pudiera llevar (bolsillos, tipo de cuello, mangas –largas o cortas-, número de botones) y la habilidad de quien la confecciona pero, ciertamente, puede usted contar con una prenda de estas en unas pocas horas.
En la narrativa, la extensión del relato depende de muchísimas variables y principalmente de la dedicación que el creador disponga para su obra, de si se trata de micro-relato, un cuento, una novela, del número y de la complejidad de los conflictos, de la naturaleza de las acciones que deban realizar los personajes, de la cantidad de personajes involucrados y su definición física y psicológica, del tratamiento del tiempo y de la naturaleza del narrador.
Así, usted podrá confeccionar sus camisas y cada día tendrá una prenda para estrenar con cada uno de sus micro-relatos o muchas para elegir cuál usar el día del bautizo de su novela.