Esta es apenas una pequeña muestra de las playas que acostumbramos a visitar los venezolanos.
En medio de nuestra caótica vida se encuentran estos retratos que nos hacen renovar nuestra fuerza interior y recuperar la paz. En esta ocasión les presento Morrocoy, Playa Azul, una de mis favoritas, sus aguas son tranquilas, cristalinas y de excelente temperatura, además, nunca hay mucha gente y se presta para disfrutar y descansar.
La naturaleza nos ha premiado en grande; toda la ruta hacia la playa está repleta de palmeras y nos hacen sentir el mar muy, muy de cerca y así nuestras energías y anhelos para llegar a plantarnos en la arena.
¡Y ni hablar de nuestro hermoso cielo azul! Enviadiable sin duda.
Fotos tomadas por mí.