Hola, amigos de Steemit. Será una publicación breve. Esta vez quiero mostrarles un poema de mi autoría exclusivo para esta plataforma. Espero les guste.
Profundidad
Dice que no me reconoce.
Que venía pensando en mí como alado,
como aguado.
Como morfo amorfo que crepita.
La última vez que se interpuso entre el horizonte,
fue cuando me recogió de los cardamomos
aquella noche balánica y alargada que,
inundado de pócimas de amor,
fui a dar a las raíces.
Era la nada.
Inexplicable.
Era deshecho inorgánico que contamina las esencias de los lirios
(si los mira).
Era sigma después de cuatro compaces en silencio.
Era retorno de un estruendo extralingüístico.
Era el orificio solar:
rojo,
ciclopédico,
con las medidas de un agujero negro
recién visitado por un diablo blanco
más grande que el Orinoco.
Apenas se notaba la lágrima de Virgen maría transpolada de Giampilieri
al espacio del pecado.
Y solo quedaba él:
frente plana y brazo,
sonido cálido de un "está bien" a su carga de mugidos mudos.
Él: que sostiene el retrato sin cara,
el olor de agua -tocada por sustancia ajena-.
A mí
que había desintegrado la burbuja de un pasado candor
y ahora era líquido bacteriano
en el que habían sido licuadas las bacterias.
Dice que no puedo ser yo.
Que la fuente no lleva la misma agua.
Que le han llamado los sueños de alguien que ya no existe.
Que si acaso era ego, entonces que le probara con el silencio.
Advertí la necesidad de muestra,
pero hablé en ofensa personal,
como estaba acostumbrado,
y lo ensucié todo con palabras.
Y la ira de aquél de otras órbitas
se transfiguró en cuerpo desmesurado,
en un infierno alto,
en un invierno.
Y el abrigo, ya no vestuario, sino escenografía.
Y en centro sonaron fusas, por musas, abusas que ilusas
esparcieron por la cerradura
una diáfana corriente de aceite
vital,
animal.
Nazi,
terrorista.
Y entró la llave
que rompió las otras vidas que quedaban
hasta que,
a infinitas lágrimas por horas,
me dejó sobre el cardamomo,
como abono,
como comida…