como la luna infinita que me mira cada noche
adorno las calles que transito con tus recuerdo
digo las mas suaves palabras evocando tu olor
rogando al viento me traiga el sonido de tu voz
la cúspide de las hazañas mas añoradas
los tesoros con los que caminare hasta la llegada del padre sol
entonces me doy cuenta que solo el soy un mortal mundano
un soñador que danza al ritmo de las nubes
cuyo corazón se mete a la cama después de la alborada
para sentir ese toque mágico que vivió en el instante prolongado mas hermoso de su vida
jose gabriel castejon