¡Oh, español! Tu hermosura, tu flexibilidad y arte trae consigo una infinidad de obstáculos que inteligentemente debemos aprender de ellos y superarlos. Uno de ellos son los anglicismos y/o las adopciones de términos en otros idiomas al no tener una traducción idónea a nuestra lengua materna. Un claro ejemplo de estas palabras es influencer y su inserción un tanto abrupta dentro del léxico digital que manejamos hoy en día.
Sí. Influencer ya tiene un voz en español: influidor o influenciador, y FUNDEU (fuente que particularmente amo y la consulto ante cualquier duda) se refiere a este término como las “personas con conocimiento, prestigio y presencia en determinados ámbitos en los que sus opiniones pueden influir en el comportamiento de otras”.
Si estudiamos un poco la morfología y la sintaxis de estas voces españolas, su raíz es perfectamente el verbo influir y/o influenciar, que según el Diccionario de la Lengua Española, en su segunda acepción, es ejercer predominio o fuerza moral.
Todo esto, dibujado bajo el techo del deber ser de las cosas. Ahora, vamos con la realidad.
Hace algunos meses, participé en un evento de emprendedores en Barquisimeto, mi ciudad natal. Me acerqué curiosa a escuchar las palabras de bienvenida, pues previamente, los organizadores nos alentaron a participar en las ponencias que se llevarían a cabo porque “los influencers invitados tenían mucho que enseñarnos”. Pocos minutos después, escuché claramente como la presentadora del evento, una influencer, daba la bienvenida a los asistentes y los invitaba a "aperturar" dicha actividad. ¡Voilá!
No dudé en acercarme a ella y comentarle/corregirle con base su error, el cual es común especialmente en el léxico bancario venezolano; sonrió con pena, me agradeció y siguió con su camino.
Ilustración: Rafael Osío Cabrices
¿Qué es ser influidor?
Luego del incidente, discutí con un amigo acerca de lo sucedido y llegué a la siguiente conclusión, con más preguntas que respuestas:
¿Cuál es el perfil para ser "influidor"?, ¿quién otorga ese "título"?, ¿cuál es su contenido de valor?, ¿cuál es su signo distintivo?, ¿a qué están influenciando?, ¿a usar términos errados?
Esta sociedad le está dando un poder abismal al simple hecho de tener ene cantidad de seguidores en Instagram, Twitter o Facebook -así, en ese orden- pero no se percatan de cuál es la verdadera influencia que representa para una grupo de personas. Detrás de 500.000 seguidores se puede esconder un charlatán, sin embargo, ¡tiene 500.000 seguidores! Genios…
Tenemos una gigantesca tarea de desmitificar a los números rimbombantes como sinónimo de éxito o de ser influidor digital; el conocimiento de valor es lo que se debería tomar en cuenta para “catalogar” a los nuevos personajes de influencia social.
Nuevo término: Líderes de opinión
Hace poco, leyendo a Vero Ruiz del Vizo, me encontré una frase que para mí, sería el verdadero sentido del influencer: líderes de opinión. Esos, que tienen un argumento sólido acerca de algún tema en específico, que tienen coherencia entre el ámbito offline y online, que no temen a compartir el conocimiento, que no viven detrás de una apariencia o de un número…
Si me preguntan, un verdadero ejemplo de líder de opinión es Valentina Quintero, quien a través de sus viajes, da a conocer lo bueno de cada destino turístico venezolano, personas, tradiciones y más, tan solo con su experiencia.
Todo es tan relativo en redes sociales, que se distorsionan las realidades, las apariencias, los idiomas. Una cosa es ser famoso en redes sociales; otra cosa, con una diferencia abismal, ser influidor.
Entonces, ¿vivimos rodeados de famosos con ínfulas de influidores o verdaderos agentes de cambio?
Ilustración principal: Marcelo Monreal