El pasado fin de semana asistí a una charla sobre cómo prevenir la hipertensión. La actividad se desarrolló en el Camiula, centro de atención al estudiante y demás miembros de la Universidad de Los Andes (ULA), en Mérida, Venezuela.
El doctor Ramón Rosales Duno, médico merideño con 45 años de trayectoria, dicta cada sábado una jornada de formación, enmarcada en el programa que desarrolla desde hace 32 años: “Educación para la salud”.
Mi principal motivación para acudir al conversatorio fue mi querida suegra. Ella, al igual que muchas personas en mi país son hipertensas, padecimiento que, según algunos doctores, requiere de tratamiento farmacológico de por vida (el doctor Rosales Duno apuesta por un cuidado natural).
De todo lo conversado durante el taller, me llamó la atención la primera pregunta que hizo el doctor ¿saben ustedes cuál es el órgano más importante del cuerpo humano? El corazón dijeron algunos, el cerebro esbozaron otros, los riñones dijo una señora que estaba sentada al final… Todas las respuestas estaban erradas, resulta que el órgano más determinante de nuestro sistema es el Endotelio.
¿Y qué es el endotelio? Es una capa que se encuentra en las arterias, es como una alfombra explicada el doctor Rosales Duno. El Endotelio es capaz de filtrar todo lo tóxico que ingresa en nuestro sistema con el fin de proteger nuestro principal combustible: La sangre.
Según el galeno, si expandiéramos el endotelio en todo su esplendor cubriría ¡tres campos de fútbol de 90 metros! Así como lo leen, es un órgano impresionante, yo no podía creer tal afirmación.
Como pueden observar en la gráfica que le tomé al folleto que nos entregó el doctor Rosales Duno, el endotelio cumple la función de mantener libre y despejado el paso para que la sangre fluya por todo el cuerpo. Un endotelio cerrado (por consumo de grasa o una vida sedentaria) propicia la trombosis, infartos, ACV y por supuesto, la muerte.
El doctor insistía en la charla que la presión alta no es culpa de corazón, el corazón es una víctima al igual que las afecciones renales o los problemas cerebrales; todo se debe a nuestro descuido y falta de orientación.
El remedio natural para atender la hipertensión es el ajo, tragarse dos ajos al día, uno en la mañana y otro en la tarde; igualmente, indica el galeno, el consumo matutino de dos tomates licuados con cualquier jugo (sin azúcar refinada).
Un licuado de perejil con limón en ayunas, mantiene el endotelio protegido de cualquier obstrucción.
Todos estamos propensos a padecer de presión arterial (PA) alta o baja, es preciso chequear, por lo menos una vez al día, como va nuestra PA así como tomar en cuenta las siguientes recomendaciones que el doctor Ramón Rosales Duno compartió con el auditorio:
- Reducir de peso.
- Restricción del consumo de sal.
- Limitación del consumo de alcohol.
- Aumento de la actividad física.
- Aumento del consumo de frutas y verduras.
- Reducción del consumo de grasa total y grasa saturada.
- Abandono del tabaco.