36 semanas y 3 días desde tu concepción mi bebé. Ese día comenzó de la mejor manera, desperté tarde, desayuné rico, tuve un poco de buena lectura y justo al mediodía supe que algo pasaba...
Tener que levantarme de la mesa, porque sentí que me orinaba encima, a mitad del almuerzo, era algo que nunca me había ocurrido. Sin embargo, no podía imaginar que ese sería mi primer síntoma de trabajo de parto.
Durante el embarazo me imaginé de una y mil maneras cómo sería ese día. Visualice cada una de las fases del trabajo de parto que tanto había estudiado. Me imaginé el más horroroso dolor y como sería nuestro primer encuentro! Nada fue como lo imaginé!
Fue a las 4 30pm de ese día cuando pude reconocer una contracción uterina, estaba en la ducha y pude sentir como se tensaban todos lo saben músculos de mi útero y de mi abdomen y como perdía el aliento en cuestión de segundo. Salí aterrada y me puse en contacto con mi obstetra. De ahí en adelante se repitió ese episodio cada 10, 5 y cuando menos esperé! Cada 3 minutos!
Me preguntaba que podía estar pasando, mi bebé aún no estaba listo para nacer (según yo). Llamo a mi esposo y le comento que debo ir a urgencias a encontrarme con la dra por los síntomas que presentaba. Apenas llegó por mí le dije que ya no soñaba con "parir" que preferiría una cesárea porque si así se sentía el principio del trabajo de parto, no podían imaginar cómo sería el final.
A mí llegada a la clínica me tomaron una via periférica y muestras para exámenes de sangre. El dolor era cada vez más intenso y agotador... Era más cansancio que dolor ( no podía imaginar cómo era tan natural parir, si con apenas pocas horas ya me sentía cansada).
En está posición fue que conseguí relajarme y soportar la molestia que tenía ( a todas estas, no sabía que estaba en trabajo de parto, para mí eran contracciones aisladas, una amenaza de parto pretérmino, pero nada más).
Mi esposo, médico también, llevaba el tiempo entre las contracciones y su cara era cada vez más expectante, el ya sabía lo que pasaría. 7 pm (40 min ya en urgencias y mi dra no aparecía), las contracciones cada vez más frecuentes...!
Cuando al fin aparece mi obstetra, me examina y me solicita permiso para hacer el tacto ( esto también lo había imaginado durante el embarazo, era uno de mis momentos más temidos), de pronto la dra palideció! Pude sentir sus nervios ante lo impensable, por lo menos para mí! Sus palabras: "tu ya estás completa", "10 cms de dilatación", "no me digas que tú malestar es desde las 4:00 pm porque es imposible" y mientras divagábamos entre una cosa y otra, se rompieron mis membranas. Oh por Dios!!! El bebé ya iba a nacer!
Continuará...