Bendito cuerpo de diosa tenía.
Estaba hipnotizado y perplejo.
Provocaba descaradas fantasías;
Era realmente una asesina:
Asesina era con su delicados labios
Que hacen surgir el deseo de besarla.
Asesina era con su voluminoso cabello
Que con tonos rojizos acentuaba la pasión.
Asesina era con sus ojos brillantes
Que producían la más seductiva mirada.
Asesina era con sus hermosos senos
Que hacian agua la boca al mirar sus pezones.
Asesina era con sus carnosas piernas
Que acentuaban su hermoso centro.
Asesina era con sus redondeados glúteos
Que tentaban las manos a ponerse rudas.
Asesina era ella y yo un completo suicida.
Dedicado a
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