Cuarentena. Esta era una palabra extraña para mí, la escuchaba y me imaginaba a una persona encerrada en una habitación de hospital con papeles plásticos transparentes como paredes alrededor... No era una palabra cercana, no estaba tampoco asociada a ningún sentimiento. Ahora cuando la pienso, veo a personas en sus casas, dando vueltas dentro de ellas, alternando pequeños oficios con ratos nulos y otros de una búsqueda apagada hacía tiempo de aquellas cosas que querían hacer...
Para todos la escena varía entre las costumbres previas. ¿Qué tan feliz era estar en casa?¿Qué tantas cosas se hacían en los tiempos libres?¿Qué tanto se cultivo ese afecto maternal, paternal, fraterno?¿Hay flores allí, hay algún verde o solo hay tierras vacías?
No es un misterio para nadie que para muchos estos pueden ser días muy difíciles, ya no esta la calle como escape ni las aceras reciben bien nuestros pasos sin rumbo fijo... no esta bien salir en estos días, y es por una cuestión de responsabilidad. Responsabilidad, palabra grave que te compromete aunque no se lo pidas ni quieras hacerlo.
La casa queda como refugio. Y no importa si antes lo ha sido o no, es tu casa. Se nos pide no solo estar allí, sino desarrollar paciencia, empatía. Muchas veces tan solo crecerá el silencio, y queda como consuelo que él también habla cuando las palabras han perdido todo significado.
Cuarentena... Sentimientos encontrados. Refugio obligado. Reencuentros esperados entre cercanos distantes, algunos llegarán, otros seguirán haciéndose desear.
En momentos así cuando las cosas se tensan vale recordar aquella frase: "Ámame cuando menos lo merezca". Puede ser que sea cuando más lo necesite. Y digo esto por los niños, los adultos, mayores y más jóvenes, por todos, por aquel que se hace insoportable. Por nosotros mismos.
El cuadro no es el mismo para todos y eso también toca aprenderlo. Algunos estarán bien, otros no tanto, creo que el énfasis está en no olvidar la pluralidad de situaciones. Quizás los venezolanos venimos siendo sometidos a estas privaciones desde hace tiempo y puede que para nosotros sea una limitación más de tantas. Para otros será una especie de vacaciones, un descanso.
Pienso en los niños que son maltratados, las personas con problemas mentales, los que viven al día de la economía informal, los que si no trabajan, no comen... tantas cosas que pensar.
Esto puede que nos haga distintos, eso espero, que nos haga mejores que antes, que sobre todo nos haga más conscientes de los otros, más empáticos, generosos, solidarios. Que nos ayude a ser mejores con los que tenemos ahí, al lado.