Rubén estaba encantado de Stella, quien era una hermosa niña, la más hermosa del colegio.
Cada día colocaba en su libreta de notas, los gestos de ella al hablar, cuando iba por los pasillos de la escuela o simplemente mientras la veía comer.
En su deseo de poder decirle un ¡Hola!, o iniciar, aunque fuese una pequeña conversación o al menos para que ella supiera que él existía, había preparado infinidades de diálogos en el baño de su casa, mientras iba camino al colegio o mientras se acercaba a ella.
Aun así, su fuerza de voluntad era muy poca, la idea de quedar ridiculizado en la escuela, por no tener respuesta de ella, no era algo que alguien quisiera y más al finalizar el año.
‘Pero los momentos perfectos no existen’- o al menos eso se le decía su amigo Joshua- los momentos perfectos los creamos nosotros Rubén”. Citaba de una revista que había estado leyendo su padre esa mañana.
Esta conversación de dos hombrecillos, tenía tan solo un motivo, y no era sino, el que Rubén tuviera valentía para invitar a Stella al baile de graduación, a lo cual muchos estaban pensando hacer también.
Esta mañana era muy especial, pues además de que era el último día de clases, era el último día para que los estudiantes entregarán el informe de con quien iban a participar en el baile.
Joshua corrió rápidamente a encontrarse con Rubén al verlo.
-Ey amigo, he estado buscándote toda la mañana. Escuche que Stella no tiene aún con quien ir al baile y que nadie la ha invitado. Vamos hombre es tu oportunidad de invitarla, es la última vez que incluso la veas.
-Joshua por favor, ¿acaso crees que querrá ir conmigo?
-No se amigó mío, pero es mejor morir en el intento que morir con la intriga ¿no?
-Pues tienes razón, es posible que diga sí, ahora que lo pienso tropezó conmigo en el pasillo la semana pasada, quizás eso era señal de que quería que la invitara.
-Ok Rubén, no seas tonto. Eso no significa nada, pero sí escuche que sus amigas estaban bromeando con ella, y dijeron tu nombre así que es posible que, ya sabes hombre… pero ya estamos casi por salir campeón, no pierdas más tiempo.
No se podía comparar la velocidad de ningún objeto, con la que latía el corazón de este enamorado, y más al escuchar esta música para sus oídos, quién ya se veía con el traje de gala que le habían comprado, y a ella con un vestido blanco, entrando de la mano al baile más esperado.
-Ey Rubén, deja de fantasear amigo- exaltado le decía Joshua. Corre, ya Stella está a punto de irse.
Corrió rápidamente a su casillero, uso un poco de loción para bebés que se había robado de su hermanito, tomo un par de mentas, le quito el pétalo que caía marchitado a la rosa que había conseguido y salió al encuentro de ella.
Al llegar a la salida, solo veía el auto del padre de Stella casi fuera del estacionamiento del colegio, mientras ella miraba hacia atrás quizás esperando a Rubén, después de todo, Joshua le había estado diciendo desde unos días que su mejor amigo quería decirle algo.
Estaba emocionada de que Rubén la hubiese podido invitar, aun así, había perdido la oportunidad de poder ido con ella, y verla por última vez.