Y llego así, irrumpiendo, sin ni siquiera presentarme. Qué desfachatez. Qué poca vergüenza. Y en estas fechas.
No entremos en justificaciones para la disculpa. Simplemente entremos, comencemos; como si nada hubiese ocurrido, con ese deseo con el que entramos en un nuevo año.
No sabría qué decir de mi. Casi siempre son los demás los que mejor nos describen. Así que solo os diré que adoro la belleza. No la evidente, sino la sencilla, la que no hace ruido, la que casi nunca se advierte. Pero se reconoce.
Procuraré enseñaros la a menudo.
Todo lo demás son adjetivos, si los borras quedo sólo yo.